sábado, 13 de octubre de 2018

NOVILLADA EN CLASE PRÁCTICA EN VILLANUEVA DEL ARZOBISPO


Ayer, día de la Hispanidad, se celebró una clase práctica en la Plaza de Toros de Villanueva del Arzobispo. La perla del toreo como la llamó el monstruo de Córdoba “Manolete” donde toreó en ella en varias ocasiones, si no me equivoco fueron tres.
Se lidiaron cuatro becerros de Dª Mª Jesús Gualda para un alumno de la Escuela Taurina de Albacete, Alejandro Peñaranda de Iniesta. Los alumnos más aventajados de las Escuelas de Jaén y Baeza, Joaquín Carrillo “El Nete”, de Jaén. Cristian Padilla de Villanueva del Arzobispo. Marcos Jesús, de Linares y una becerra del mismo hierro para los alumnos más jóvenes como son Pedro Aparicio, Alfonso Morales, César Marín, Carlos Durán, Adrián Rus, Asier Ruiz, Alejandro Martínez, Fernando Palomares, Cayetano Martínez, hijo del maestro Curro Martínez y Álvaro Aparicio.
También se lidió un becerro de Martín Carrasco para el debut en público del joven torero de Úbeda, Juan José Jurado, perteneciente a la Escuela Taurina de Baeza.
La tarde no pudo ser más emotiva, nada más llegar e ir a tomar un café como es costumbre, el encuentro con el maestro albaceteño Sebastián Cortés y el abrazo que nos brindó fue muy emocionante, volver a ver a un “viejo” maestro y saludarle fue todo un placer.
Ya en le plaza de toros, esa joya de Jaén, la plaza de toros más bonita de la provincia y estar rodeado de esos toreros en ciernes, puedo decirles que es toda una satisfacción para el aficionado. Todos fueron entrevistados y nos dieron su opinión sobre lo que sentían esa tarde. A la señora ganadera Dª María Jesús Gualda Bueno, que nos habló de la tarde tan emotiva que estaba viviendo en su plaza, ya que su abuelo fuera el propulsor y accionista de tal Coso Taurino y además lidiaba sus becerros para estas jóvenes promesas.
Así como del mismo modo con los maestros de la Escuela Taurina de Albacete y Baeza, personas que vuelven a revivir sus pasadas épocas y enseñanzas con todo el cariño del mundo a estos chavales.
Paseíllo majestuoso, por delante los más pequeños, bien formados, bien vestidos, muy elegantes y toreros, detrás los más aventajados vestidos de luces del mismo modo perfectamente colocados.
Llegan a barreras, saludan cortésmente a la Presidencia y guardan una respetuosa actitud ante el sonido del Himno Nacional.




Los becerros, y la becerrita final tuvieron casta, nobleza y como es normal en este encaste su picante, al cual hicieron gala los chavales de su aprendizaje con las lecciones de sus maestros.
Destacó el primero novillo por su extraordinaria bravura y bondad ante el torero albaceteño que dio toda una lección haciendo honor a esa casta de toreros de Albacete que tanta fama y honor ha dado al escalafón en todos los tiempos, tanto es así que en la plaza nos enteramos de la grave cogida sufrida por Rubén Pinar, torero albaceteño que toreaba esa tarde en Las Ventas de Madrid.
Como digo un torero de Albacete, de Iniesta concretamente es Alejandro Peñaranda, el cual estuvo muy templado en toda su faena, tanto de capote como de muleta, templado, dando sitio, distancia al novillo, espera, no dejando tocar la muleta, todo perfecto en un principiante que apunta muy alto.








“El Nete” ante un novillo también bravo y noble estuvo a la altura de las circunstancias, ya que el novillo tuvo como digo esos buenos conceptos pero el añadido de salir distraído y con la cara alta, algo que imposibilitó al torero de Jaén a poder ligar todo lo bien que hubiera querido, así y todo lo consiguió en muchos pasajes de su faena.







Cristian Padilla, el joven de Villanueva también demostró muchas “cositas” como se dice en el argot taurino, detalles de torería y muchas ganas; algo a tener muy en cuenta en estos jóvenes toreros.







Marcos Jesús revolucionó la plaza ante un becerro excepcional por uno de sus pitones, templanza, largura, tesón, como digo puso a todo el mundo de acuerdo logrando los mayores aplausos de la tarde desde que comenzó su faena con una larga cambiada en el tercio para seguir toreando templado y largo tanto de capote como de muleta. Extraordinario Marcos Jesús.







Juan José Jurado que hacía su debut ante el público demostró saber estar, quietud y lo más importante, sentido del temple ante del mismo modo un buen becerro, variado con el capote, a pies juntos, Tafalleras, chicuelinas y un remate muy torero. Con la muleta del mismo modo midió las distancias, dio sus tiempos al becerro, que junto a las condiciones de la res resultó una faena para recordar. Úbeda puede tener nuevo torero en breve plazo de tiempo.







Finalmente se lidió una becerra por todos los alumnos más jóvenes actuantes, tan jóvenes que incluso los maestros Curro Martínez y Joselito Rus, les ayudaron teniéndolos en brazos en los primeros muletazos para después ayudados en pie y solos pudieran dar algún muletazo que al menos les sirvió para ese primer contacto con el toro bravo tan importante en los inicios.










Una tarde como digo en Villanueva del Arzobispo, sencillamente para enmarcar.