sábado, 7 de junio de 2014

PARTE MEDICO DE LA COGIDA DE MANOLO RUBIO AYER EN LAS VENTAS

El parte médico expedido por el equipo que comanda D. Máximo García Pasdrós reza lo siguiente: "Herida por asta de toro en región perineal, con orificio de entrada y salida, con una profundidad de 15 centímetros, que alcanza el pubis y contusiona uretra y recto. Luxación de rodilla derecha, con rotura de ligamentos cruzado, anterior y posterior y ligamento lateral interno. Es intervenido quirúrgicamente en la enfermería y se realiza la reducción de luxación de rodilla e inmovilización de la misma. Pronóstico grave. Trasladado al hospital Virgen del Mar".
Fuente y fotos.- https://www.facebook.com/suenos.taurinos

















 

¡QUE DIOS TE LIBRE DE UN TORO BRAVO! / Por Domingo Delgado de la Cámara / Fotos de Andrew Moore

 
Ruiz Miguel, Dámaso González, los Campuzano, Víctor Mendes, Esplá…han dejado un hueco que nadie sabe llenar. Me hubiera gustado verlos ayer con los fieros toros de Don Victorino. Seguro que el resultado final de la corrida hubiera sido muy otro. Queda claro que la ganadería de Victorino Martín sigue siendo la mejor. Es la mejor desde hace cuarenta años, y los otros ganaderos ¡a chupar rueda!

¡QUE DIOS TE LIBRE DE UN TORO BRAVO!
  • Está claro que los toreros y los taurinos detestan al toro de casta porque les hace pasar miedo y deja al aire sus vergüenzas. Pero este es el toro que llena de emoción al aficionado y hace de la Fiesta Nacional un acontecimiento incomparable

Domingo Delgado de la Cámara / Fotografías de Andrew Moore
El otro día me quejaba yo de la perdida de casta y fiereza, incluso en las ganaderías más enrazadas. Decía que todos los ganaderos han suavizado sus ganaderías, incluido Victorino, para satisfacer a los toreros y los gustos almibarados de los públicos más cursis. Pues bien, ayer Victorino lidió una corrida de toros que destacó precisamente por su fiereza. Lidió una corrida que vendió muy cara su piel. Una corrida que satisfizo enormemente a los aficionados pero que horrorizó a toreros, taurinos y prensa satélite. Está claro que los toreros y los taurinos detestan al toro de casta porque les hace pasar miedo y deja al aire sus vergüenzas. Pero este es el toro que llena de emoción al aficionado y hace de la Fiesta Nacional un acontecimiento incomparable. Sí que es cierto que fueron aplaudidos en el arrastre toros que habían manseado en los primeros tercios y que habían tenido mucho sentido en la muleta. Yo comprendo estos aplausos, son la compensación a tantísimas tardes de aburrimiento propiciadas por el toro babosa. Antes de entrar en cualquier otra consideración, el toro tiene que causar miedo por su instinto agresivo. Cuando en el tendido no se tiene sensación de peligro, algo está fallando. Está fallando la emoción, elemento esencial de la Fiesta Nacional, y que tantas tardes se echa de menos. Ayer no se aburrió nadie, con toros con esa movilidad y esa agresividad es imposible aburrirse. Y aunque no hubo triunfos, el público lo pasó en grande. Este es el camino a seguir, y no el del toro parado y la gente bostezando en el tendido. 
Victorino lidió un toro excepcional, el tercero de la tarde: “Vengativo”, número 27, cárdeno y de 526 kilos de peso. Se comió al caballo en los dos puyazos que tomó y llegó a la muleta hecho un brazo de mar. Muy repetidor y agresivo. Tal era su repetición y agresividad que desbordó a Alberto Aguilar. 
Eso sí, este toro hubiera desbordado al lucero del alba. Sinceramente pienso que en este momento sólo hay dos toreros capaces de poder con semejante fiera: el señor Julián López y el señor Miguel Ángel Perera. Y nadie más. El resto no hubiera estado mejor de lo que estuvo Alberto Aguilar. Para poder con este toro era imprescindible un valor descomunal y una técnica impecable. Había que echar la muleta al hocico y llevar muy largo y muy por abajo la embestida del toro, y sin quitar la muleta de la cara, ligar el muletazo. Esto es muy fácil de decir en el tendido pero muy difícil de llevarlo a cabo en la arena. Da mucho miedo llevar la embestida de un toro tan fiero hasta el final. Te ves cogido. Y también es muy duro dejar la muleta en la cara para ligar el muletazo siguiente. Ves que no te escapas. Sin embargo, es la única receta para poder con un toro tan agresivo. Paradójicamente el instinto te empuja a quitar la muleta de la cara y perder pasos. Y esta es la mejor manera de que el toro te desborde y se haga el amo. Eso ocurrió exactamente. Aguilar no se decidió a llevar al toro hasta el final ni a bajarle completamente la mano, el toro le fue comiendo terreno y el final de la faena ya fue totalmente a la carrera y con el torero en desbandada. El toro impuso su ley.
Además, el encaste saltillo no regala las embestidas. Mientras el toro de Parladé, pasa tontamente, el toro de Saltillo no. Hay que tirar de él. Cuando se sabe tirar de él, el toro rompe a bueno y acaba regalando unas embestidas extraordinarias por largas, humilladas y templadas. Sin embargo, cuando no se tira de la embestida, el toro de Saltillo desarrolla sentido con mucha rapidez y termina poniéndose imposible. Así terminó la lidia de este tercero. 

Si Aguilar le hubiera tragado en las dos primeras series, el toro hubiera roto en sensacional. Como no le tragó, el toro terminó subiéndose a la chepa del torero. Después de dos pinchazos y una estocada, Aguilar pasó a la enfermería con un puntazo y diversas contusiones. Al toro se le aplaudió mucho en el arrastre pero nadie pidió la vuelta al ruedo, yo se la hubiera dado. No todos los días salen toros tan bravos. Estoy hablando de bravura fiera, de auténtica bravura, que poco tiene que ver con esa suavidad ingenua tan del gusto del torero. Este “Vengativo” me recordó a “Bravío” o a “Barrenero”, dos toros de esa misma sangre que desbordaron hace casi un siglo a Saleri II y a Rodolfo Gaona. Ya lo dijo Belmonte: ¡Qué Dios te libre de un toro bravo! Es cierto, cuando sale un toro bravo, es muy difícil  poder con él. Hay que tener una técnica perfecta y un valor rayano en la inmolación para jugársela con un toro así, que es una fuerza desatada de la naturaleza. En mi gusto personal “Vegativo” ha desbancado al buen “Cartuchero” como toro más bravo de la feria. El sexto se quiso quitar el palo y tuvo mucho sentido en el último tercio, Aguilar, visiblemente desencantado, optó por quitárselo de delante rápidamente, pero no lo logró tan pronto, prodigó muchos pinchazos, estuvo muy mal con el acero.
Uceda se encontró en primer lugar con un toro bravo en el caballo y que embistió muy bien a la muleta. Fue el toro más fácil del encierro. Por el pitón derecho embestía largo y con cadencia, por el izquierdo no era tan bueno. En realidad nos quedamos con la duda, porque Uceda nunca se decidió a bajar la mano con la zurda, ni a llevarle largo, y el toro de Victorino a media altura no quiere nada. Tampoco aprovechó Uceda al toro por el pitón derecho por el que era muy bueno. Faena deslavazada sin acople ninguno y sin confiarse nunca. En el cuarto, ya con ambiente de psicosis en el ruedo, dejó que machacaran al toro en el caballo. El toro fue bravo en el primer tercio y fue noble en la muleta. Lo que sucedió es que le habían reventado en el caballo. Uceda estuvo mucho rato tirando líneas sin ninguna gana de torear. Por no estar lucido, no lo estuvo ni con el estoque. Con Uceda siempre pasa igual, está estancado en la segunda fila porque después de una buena tarde, tiene otra tan mala como la de ayer. Y así es imposible. Tuvo que estar mejor con el lote menos exigente de la exigentísima corrida de Don Victorino Martín.

El lote que menos me gustó fue el de Antonio Ferrera. A su primero, Ferrera le dio honores de toro bravo cuando no lo era. Le puso muy lejos en el caballo, pero el toro se salió suelto. Sin embargo, fue bastante mejor en la muleta de lo que Ferrera se empeñó en hacernos ver. Cuando se equivocó y le dejó la muleta en la cara, el toro tomó bien el engaño y repitió la embestida...Fue la típica faena insoportable de Ferrera: quitando la muleta de la cara del toro, perdiendo mil pasos de modo innecesario y dando mil tironazos. El toreo movido de las capeas llevado a las plazas de palcos. El quinto pegó muchos cabezazos en el peto y llegó a la muleta con mucho sentido. Ferrera no pudo con él. Los doblones que prodigó fueron del todo ineficaces. Para que un doblón sea eficaz hay que andar hacia adelante, meterse en los riñones, destroncar la embestida. Los doblones a la carrera y perdiendo pasos, hacen que el toro se crezca, no reducen al toro. Así fueron los ineficaces doblones de Ferrera. Mató al toro a disgustos. Cuando después de un bajonazo, el toro se tumbó, el puntillero Manolo Rubio, fue a apuntillar al toro por delante. Se veía venir, con una velocidad de lince el toro  se incorporó propinando a Rubio una espeluznante voltereta que ha tenido como consecuencia una cornada de quince centímetros que contusiona el recto y la uretra. En casos como éste, lo aconsejable es apuntillar desde detrás. Últimamente, a la crítica le ha dado por decir que Ferrera es un maestro consumado. Visto lo visto, lo de maestro le viene demasiado grande. En estos momentos se echa en falta una baraja de buenos toreros de corrida dura. Ruiz Miguel, Dámaso González, los Campuzano, Víctor  Mendes, Esplá…han dejado un hueco que nadie sabe llenar. Me hubiera gustado verlos ayer con los fieros toros de Don Victorino. Seguro que el resultado final de la corrida hubiera sido muy otro. Queda claro que la ganadería de Victorino Martín sigue siendo la mejor. Es la mejor desde hace cuarenta años, y los otros ganaderos ¡a chupar rueda!

















Cuando después de un bajonazo, el toro se tumbó, el puntillero Manolo Rubio, fue a apuntillar al toro por delante.

Vigesimosexta de Feria. Victorino salva Madrid con el honor de su divisa / Por José Ramón Márquez


El perrillo de Fermín Mondaraiz Mosulén, émulo del Perro Paco,
tratando de animar al Belador para volver a los corrales tras su indulto
Corrida de la Prensa 1982

"...Hoy, por primera vez en lo que va de Feria y gracias a la presencia del toro, ha resplandecido en Las Ventas la verdad inmutable de la Fiesta, que viene a redimir a la Plaza vilipendiada, humillada, reducida, enalteciéndola, prestigiándola. Hoy Madrid ha vuelto a ser, tras treinta días de oprobio, la Primera Plaza del Mundo, el espejo de la Fiesta toda, el sitio de referencia: mi Plaza..."
 
 
José Ramón Márquez
El otro día, a la salida de los toros, me encontré con Victorino. Le dije: “La leyenda de tu casa se basa en el terror, en los toros indomeñables, fieros y listos. Todo lo que sea alejarse de eso es ruina”. Me respondió: “Podemos estar de acuerdo, pero esos toros que tú dices, hoy en día ¿quién los mata?"

A los pocos días, como un regalo, Victorino echa en Madrid un corridón. Un señor corridón de toros que me quita de encima más de treinta años, un corridón de toros que es un chute de autenticidad después de las treinta tardes, que manda huevos, treinta tardes de mofa y befa del ganado de lidia, de la sacrosanta tauromaquia. Y ha tenido que ser, una vez más, Victorino (¡Victorinooooooo, morucheroooooooo!) quién ha puesto en el arenal de Las Ventas una corrida de toros que reivindica la m... de la feria y que reparte de nuevo las cartas para que el que no se entere sepa que el toro es un bicho que no es para estar “muy a gusto” con él, ni para “disfrutar un montón”, ni para “pasarlo bomba toreando”, porque si el toro es lo que debe ser lo que debe salir de ahí es lucha, hombría, torería, épica y nunca disfrute, placer o echar el rato como el que está en el Retiro.

Victorino ha vuelto a poner en Madrid el listón más alto con una corrida de muchísimos matices, de disfrute para el aficionado, que pedía a voces la presencia de los grandes, el primero Julián el Poderoso de San Blas, para que demostrase su poderío, y detrás los toreros en sazón que han ofendido la memoria de tantos grandes toreros profanando la Puerta de Madrid sin merecimiento alguno: Luque, Perera y otros de los que ni me acuerdo ni me da la gana ir a mirar sus prescindibles nombres. Ahí tenían que haber estado esta tarde los príncipes del escalafón retratando su tauromaquia ful de vaivén frente a la única verdad incuestionable, eterna e indestructible: el toro. El toro frente a la cabra, frente a la mona, frente a la cucaracha, frente al caracol, col, col, el toro frente a la inmundicia ganadera de todos los días, pintada en esa odiosa página 14 del programa reiterada veintiséis tardes de treinta con la peste del maldito juampedro, que Dios le perdone, monserga reiterada e inane, antitaurinismo modorro destinado a aburrir a las ovejas y a permitir que los de las coletas postizas disfruten, se lo pasen bomba y se expresen.

La victorinada de hoy en Madrid pedía el carnet de identidad. Lo primero en presencia, que se dice ahora, en trapío que se dijo siempre. Toros serios como un catedrático de Civil de antes de la Guerra, con miradas listas y escrutadoras, fuertes de pezuña. Toros sin lengua de Victorino, que imponían en el ruedo el respeto que se debe a lo que se teme. Les pegaron en varas lo que no está en los escritos, sangraron litros, les desgarraron los lomos, les trataron de reducir con el hierro afilado de la puya y no lo consiguieron, que los de la A y la corona se mantuvieron, cada uno de ellos con sus particularidades, incólumes ante la sangría. 

Los dos primeros, Madrileño, número 56, y Escritor, número 57, fueron toros anteriores a la corrida histórica del 82. Tobilleros, más que listos, inteligentes, con memoria, magníficos. No imagino el terror que se debe sentir de estar frente a esos dos animales armado de una tela roja, aguantar sus miradas huecas y, sobre todo estar preparado para la incertidumbre del final del muletazo. ¡Qué seriedad la de estos dos toros!, ¡qué trapío!, ¡qué ruleta rusa la de sus embestidas! 

Y luego, el tercero, Vengativo, número 27, un toro en busca de un torero, impresionante despliegue de casta, de fiereza indomeñada, explosión primitiva de fuerza, de sentido, de autenticidad: el toro de la Feria por ahora, devorando la muleta, al torero y a quien se pusiese por delante. Y el cuarto, Jaqueco, número 16, el más bravo de la tarde, el de embestidas más atemperadas, un toro a la espera de un torero de auténtico pellizco y generoso que resaltase sus virtudes sin cicaterías. Y el quinto, Majito, número 94, un killer con el interés del manso encastado, toro difícil y fiero, complicadísima ecuación que no se deja matar, que se defiende, que vende cara su vida, como cualquiera de nosotros haríamos. Y el sexto, Cominero, número 46, complicado toro que se orienta, y que no pasa.

Una vez más ha tenido que venir Victorino a salvar los muebles de la Empresa. Una vez más Victorino ha puesto el listón en el nivel real de la exigencia ganadera, de la seriedad del toro, de la autenticidad. Una vez más Victorino demuestra con esta corrida que tiene la ganadería bajo control, que es capaz de echar en cada sitio la corrida que se precisa en cada momento y que lo mismo que el año pasado bajó el listón para echarle una mano a Talavante, aunque a la postre el pobre hiciera el ridículo, lo mismo es capaz de poner en Madrid una corrida -toda ella con el guarismo 0- que sea capaz de copar de manera total todo el protagonismo de la tarde.

La otra pata de la mesa son los toreros. Y en ese sentido también hemos de agradecer a Victorino que esta tarde, gracias al encierro que soltó, hayan vuelto a nuestras cabezas los nombres de grandes toreros que sabían qué hacer con estos toros, Antonio Bienvenida, Dámaso Gómez, Ruiz Miguel, Palomar, José Antonio Campuzano,Andrés Vázquez, Paquito Esplá, El Cid, y con esos nombres nos ha vuelto el recuerdo de faenas a sangre y fuego, de trasteos por la cara, de muleteos poderosos (de los de verdad, no de los de a tanto el adjetivo), de entereza y de arte, pues no hay mayor arte en los toros que dominar con guapeza la fiera embestida de un toro, entender sus complicaciones y superarlas con oficio y verdad.

Hoy, por primera vez en lo que va de Feria y gracias a la presencia del toro, ha resplandecido en Las Ventas la verdad inmutable de la Fiesta, que viene a redimir a la Plaza vilipendiada, humillada, reducida, enalteciéndola, prestigiándola. Hoy Madrid ha vuelto a ser, tras treinta días de oprobio, la Primera Plaza del Mundo, el espejo de la Fiesta toda, el sitio de referencia: mi Plaza.

Se me olvidaba decir que con el corridón de Victorino se anunciaron Uceda Leal, que dio una estocada soberbia a su segundo; Antonio Ferrera, que naufragó de forma estrepitosa con el quinto. Y Alberto Aguilar, que demostró que por mucho que le apoyen los que le apoyan, está más capacitado para Montealto que para Victorino, aunque diremos en su descargo que se vio solo y desatendido ante las embestidas de sus oponentes, rodeado de una birria de cuadrilla. Resaltemos además a Iturralde y a Grilo, picadores de Uceda y Ferrera, respectivamente.

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viernes, 6 de junio de 2014

"EL TONTO NO DESCANSA": IVÁN FANDIÑO DESPRECIA AL REY EN LA CORRIDA DE BENEFICENCIA.


Fandiño en uno de los trapazos previos a la oreja benéfica y tan jaleados por el público festivalero

Bocanegra Madrid, 06/06/2014.- El ciudadano Fandiño, natural de Orduña -única localidad de Vizcaya con el título de ciudad- situada en el enclave del que fuera El Muy Noble y Muy Leal Señorío de Vizcaya, matador de toros que estuvo acartelado en la llamada corrida de la Beneficencia bajo la presidencia de honor de S. M. El Rey, dio muestras de amnesia del origen de su procedencia con el gesto de individuo mal educado al negarse a brindar alguno de sus toros a Juan Carlos I, Jefe del Estado Español que ostentaba la presidencia de honor de tan magno festejo ocupando el palco real.

Iván Fandiño, de ascendencia gallego y recriado en tierras de Guadalajara, acogido por sus laboriosas y buenas gentes entre la belleza de Alcarria y la Campiña de Henares, quizá viva en lucha con complejos de identidad y trate de redimirse de su origen galaico y de su adopción castellana con aspiraciones de euzkaldún y republicanismo analfabeto, ejerciendo de ruin dentro de un traje de luces y haciendo asco a la significación de la  histórica Gran Corrida de Beneficiencia, hoy en día, ya a beneficio suyo y de los demás toreros alternantes por los altos honorarios que perciben.

Viene al pelo, y no al de la dehesa del que parece aun no se ha desprendido Iván Fandiño, la cita en "Salmonetes..." de José Ramón Márquez:
"..Esta tarde, en Las Ventas, me vino además el recuerdo de Edgar Neville, en “Mi calle”, cuando retrata el Madrid anterior a la I Guerra Mundial, con sus aristócratas, sus menestrales, sus obreros, su Maura y su Canalejas, y también el definitivo artículo “Anacronismo de los toros” que Foxá publicó en ABC el año ’57: 

y preside un Rey o una princesa; y dos Felipes Segundos pintados por Velázquez -los alguacilillos- llevan al galope una enorme llave que no abre ninguna puerta”. Hoy presidió la corrida un Rey que desciende directamente del que otorgó las rentas de la Plaza de Toros a los Reales Hospitales, fundamento y origen de esta Corrida de Beneficencia y de la importancia de la Plaza de Toros de Madrid, o sea que un respeto.
Escudo de la ciudad de Orduña bajo la corona real
ETIAM SI OPORTUERIT ME MORI TECUM NON TE NEGABO 
Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré
 
 

TOROS Y FLAMENCO PARA ESTE FIN DE SEMANA





Como plato fuerte mañana sabado en Santisteban del Puerto, tenemos un cartel que dificil será igualar esta temporada en la provincia de Jaén.
Pablo Hermoso de Mendoza, conceptuado como el nº 1 de los Caballeros Rejoneadores.
Curro Díaz, el torero artista de linares.
Miguel Angel Perera. Triunfador absoluto de la Feria de San Isidro 2014.


Y si quieres empezar la semana con mas arte, aqui te dejo un cartel de antología.

jueves, 5 de junio de 2014

Beneficencia. Las dos cerradas ovaciones con que la Plaza recibió y despidió al Rey / Por José Ramón Márquez

Estos días azules y este sol de la infancia


José Ramón Márquez
Hoy, la tradicional Corrida de Beneficencia, que ese nombre siempre me recuerda aquellos viejos carteles en seda, en cuya parte inferior se ve una fila de menesterosos, un tullido, unos niños astrosos y sobre ellos está escrito el nombre de la ganadería de la Viuda de Saltillo junto a los de Guerrita o Mazzantini o Reverte o Antonio Fuentes.

Esta tarde, en Las Ventas, me vino además el recuerdo de Edgar Neville, en “Mi calle”, cuando retrata el Madrid anterior a la I Guerra Mundial, con sus aristócratas, sus menestrales, sus obreros, su Maura y su Canalejas, y también el definitivo artículo “Anacronismo de los toros” que Foxá publicó en ABC el año ’57: “y preside un Rey o una princesa; y dos Felipes Segundos pintados por Velázquez -los alguacilillos- llevan al galope una enorme llave que no abre ninguna puerta”. Hoy presidió la corrida un Rey que desciende directamente del que otorgó las rentas de la Plaza de Toros a los Reales Hospitales, fundamento y origen de esta Corrida de Beneficencia y de la importancia de la Plaza de Toros de Madrid, o sea que un respeto.

Este tiempo atrás nos habíamos devanado los sesos alrededor de la dichosa Beneficencia a costa del montaje que de ella hacen en los últimos años. Ahora les ha dado por programarla en enero, cerrar el cartel con tres o cuatro meses de antelación y meterla entre medias de la Feria, casi como una corrida más. Primero dijeron que vendrían Ponce, July y Fandiño, luego Ponce se lo pensó con detenimiento, comprendió que él ahí no tenía nada que ganar y se tiró del carricoche, siendo ocupado su sitio por Talavante. El auténtico muñidor de la corrida se entiende que será Julián de San Blas, que como todo el mundo sabe está constantemente en todos los gazpachos, en este caso en su búsqueda de una Puerta Grande que sumar a su magro currículo de triunfos madrileños. Se entiende que irían en masa los emisarios julianos a Urda o donde tengan la ganadería los Lozano a revisar los libros, las reatas, las líneas y vendimiar los ejemplares adecuados al triunfo del Pasmo de San Blas, que pasaron el reconocimiento, tan estricto otras veces, con la mejor nota cum laude veterinario, faltaría más. No cabe en la cabeza que eso no haya sido así, aunque por fortuna El July propone y Dios dispone.

Los Lozano mandaron, pues, a Madrid el fruto de la vendimia y lo que salió por la puerta de chiqueros fue una especie de escalera que empezaba en el peldaño inferior con una suerte de cucaracha astiblanca, gordezuela, débil y deforme, llamada Rompepuertas, número 252, y terminaba en el castaño Barba-Azul, número 268, estrecho de sienes y con genio. No llamaron especialmente la atención en la cosa de las varas, salvo el segundo, Corneta, número 6, que acudió presto y alegre al caballo que montaba Bernal; saliendo alguno bastante manso como el quinto, Pelucón, también con el número 6, que cambió sus instintos en el último tercio. Es triste decirlo, pero estos Alcurrucén de hoy fueron bastante más interesantes en su variado comportamiento que los de la deAdolfo de ayer. 

Julián vino con un vestido que no era de su talla o que estaba mal confeccionado, porque el hombre se estuvo toda la tarde haciendo aspavientos, estirando el brazo, sacando el cuello. Se le notaba que no estaba a gusto. El vestido era de color tabaco y con él se fue al Rompeuertas a ver qué le enjaretaba para vender la moto al público tan bizcochón. Lo que planteó Julián a Rompepuertas fue una faena “poderosa” de las suyas, basada en el ángulo recto, en los 90º de la juliana alcayatez, sublimación de su tauromaquia, en la rectitud del trazo: la pasión por lo rectilíneo, en el juego de la ocultación, retrasando la pierna contraria para no desvelarla ante el burel; eso en cuanto al hombre y en cuanto a su circunstancia ese uso templado de la muleta para que más o menos no se la tropiece el toro, ese pasarse al bicho tirando a lejos y esa forma tan poco natural de ir al toro, acaso por lo mal que le sentaba el traje, que lo mismo le tiraba la sisa. Y como remate del festín juliano un arrimoncito vacilando al toro, trayéndole de acá para allá como se hace en las capeas con las vacas y de postre un supremo julipié con salto de unos 35 centímetros de altura para dejar el estoque unos doce centímetros más atrás de su sitio. Faena “importante” de July, muy “poderosa”, que a punto estuvo de depararnos el consabido “robo” orejero, pues el tunante del Trinidad de hoy, que se llamaba Julio, como César Rincón, apuró hasta el final para ondear el pañuelico blanco. Nótese que en el párrafo anterior he conseguido introducir los tres conceptos que con más ahínco maneja la crítica “seria” para hablar de Julián. Si penoso fue su poderío con el primero, lo del poderío con el cuarto ya ni te cuento, que comparado con el Julián el catálogo de vulgaridad de Perera del día anterior era como ver a Pepín Martín Vázquez cuando cortó las tres orejas en la Beneficencia del ’47. 

Y Fandiño. ¿A dónde va? Habíamos concebido la ilusión de que Fandiño redimiría el asunto, que como una especie de Cruzado opondría a Julián la verdad eterna del toreo... pero no. Fandiño trajo bajo el brazo desde Tórtola un cajón de julianez dispuesto a espolvorearlo por Las Ventas a la primera de cambio. Su toro fue el manso que cambió, el 6 bis, y ahí tuvo material para dar el aldabonazo en Madrid, para decir frente a Julián ¡Esto es lo que hay! y que cada cual elija. Pues no. Se dedicó a proponer los mismos argumentos que el de San Blas y sólo cuando un joven aficionado le increpó desde la andanada 8: “¡Tú antes cargabas la suerte!”, se le cruzó el cable y dio los tres naturales que constituyen el único toreo que ha habido en Las Ventas esta tarde para, rápidamente, volver la muleta a la derecha y continuar en el mismo tono decadentista en el que había comenzado. Decepción gorda la de este Fandiño que parece haber tocado techo y se mantiene conformista con que este statu quo le permita matar sus cuarenta corridas al año y el que venga atrás que arree. Anotamos una buena estocada a su primero y la creencia de que Fandiño estuvo por debajo de las cualidades muleteriles del toro, que se fue sin torear. Acaso Fandiño necesite más toro, más casta o fiereza en el oponente para que sea el toro el que supla las carencias del torero. Me reafirmo en mi comparación de Fandiño con Cocherito.

Y luego el camaleón. Se ve que hoy Talavante no había tenido tiempo de ver algún video con el que definir su estilo para la Corrida de Beneficencia, así que el resultado fue que presentó un holograma bastante desdibujado, si con Barba, San José y sin ella, la Purísima, que anduvo por diversos escenarios de la Plaza a ver si le daba un muletazo a alguno de sus dos bichos, pero ni por ésas. Apuntemos en la línea de la crítica seria señalando como otras causas posibles del naufragio del Tala, el viento, un temblor de tierra de 4 grados Richter, la amenaza de tormentas en el Valle del Ebro o la aviesa condición de los toros que no les daba por reponer, como los reponedores del Carrefour.

Lo mejor de la tarde, las dos cerradas ovaciones con las que la Plaza recibió y despidió a Su Majestad. ¡Viva el Rey!

miércoles, 4 de junio de 2014

24º DE SAN ISIDRO: LA SUERTE DEL CAMPEÓN / Por Domingo Delgado de la Cámara. / Fotos de Andrew Moore


"...Perera se pone por delante de sus compañeros de generación y se incorpora al olimpo del toreo donde están Ponce, Morante y El Juli. Allí no está José Tomás, porque en realidad no está en activo, no es más que un jubilado que de vez en cuando echa una cana al aire. Me alegro mucho por Perera..."

LA SUERTE DEL CAMPEÓN
  • ¡Anda! Mañana torea el señor Julián, el vengador justiciero, el que quiere ser Napoleón en el toreo. Viene después de dar una paliza infinita al personal este invierno con todas sus reivindicaciones. Viene después de cargarse la Feria de Sevilla. Más le vale estar muy bien mañana, porque donde tienen que hablar los toreros es en el ruedo.
Miguel Ángel Perera en redondo

Domingo Delgado de la Cámara / 
No me ha gustado la corrida de mi gran amigo Adolfo Martín, y como él no es partidario ni de la coba ni de los paños calientes, hablo claro. La corrida me pareció muy mejicana, esto no es un elogio, es una crítica. En general la corrida fue sosa, blanda, descastada, muy en el estilo del toro mejicano actual, que también procede de Saltillo. En la corrida de ayer hubo algún toro de buenas cualidades, pero estaban empañadas por esa blandura y esa sosería de la que hablo. Me sorprendió lo abantos que fueron los toros de salida, cosa rara en esta ganadería. En el caballo cumplieron aceptablemente, pero llegaron a la muleta con muy pocas posibilidades. Los nobles embistieron sosa y blandamente. También hubo algún mulo de media arrancada con la cara por arriba; y también hubo alguno rajado, que acabó en la querencia.

La corrida tuvo una presentación muy desigual, con toros tan serios como el cuarto y tan poco serios como el primero. Pero esta desigualdad no es imputable al ganadero. Cuando los veterinarios meten la cuchara y empiezan a desechar toros, la corrida final suele ser una escalera. El encierro tenía nombres tan ilustres como Malagueño, Baratero o Escribiente, mala cosa es que fallen las familias más importantes de la casa. En una ganadería como ésta, con fama de dura y encastada, no es buen augurio que sus toros salgan tan sosos y blandos. ¿A qué se debe esto? Ya lo he dicho muchas veces, la presión del taurinismo es tal que no han sabido resistirse a ella ni los ganaderos más toristas. Hasta en estas ganaderías se ha buscado la nobleza y la suavidad en los tentaderos. En realidad los criterios selectivos no han sido muy distintos de los de Domecq, don Juan Pedro. El aficionado también ha exigido un toreo estéticamente impecable y cada vez más lento. Y ni los ganaderos duros han sabido sustraerse a esta exigencia. Hablemos del ganadero torista por excelencia, Victorino. Las corridas de Victorino de hoy en día, nada tienen que ver con los victorinos de hace treinta y cinco años, mucho más fieros y peligrosos. En este contexto, hablar de ganaderías duras y ganaderías blandas es absurdo. Todas son blandas. Y teniendo en cuenta todo lo dicho, también se antoja estúpida esa obsesión de los toreros por el toro de Domecq, precisamente en el momento en que los otros encastes y las ganaderías duras están en su momento más suave.

Perera lo ha visto claro, ha visto que no es tan fiero el león como lo pintan, ha visto que puede serle muy rentable hacer un gesto, se ha apuntado a los adolfos y la jugada le ha salido rendonda. Su primero fue un borrico de esos de media arrancada y cabeza por las nubes, en este toro Perera ya mostró su disposición, quedándose muy quieto y pasándose al toro muy cerca. En el sexto estuvo muy bien. Se trataba de un toro flojo, que se defendía por su poca fuerza. Perera a base de paciencia y de aguantar una embestida descompuestilla, acabó metiendo al toro en la muleta. La culminación de la faena fue una excelente serie con la zurda. Una serie de naturales largos, mandones y muy templados. Y hasta aquí llegó la faena. A partir de ese momento, el toro se puso muy complicado. Tomaba el primer muletazo de la serie, pero en el segundo se vencía descaradamente. Perera recetó una estocada trasera sin hacer la suerte. El toro rodó y Don Javier Cano, presidente de la corrida, otorgó dos orejas de una forma muy precipitada. No vamos a discutir la actuación de Perera, que fue importante. Pero por lo poco que duró el toro, la faena no tuvo ni la amplitud ni la redondez que tradicionalmente se han exigido en Madrid para cortar dos orejas. Además, la estocada tampoco era de las mejores, estaba muy trasera. Una sola oreja hubiera sido un premio más ajustado a lo acontecido en el ruedo. El presidente, dio la segunda oreja con mucha rapidez, ante la sorpresa general. Debió pesar mucho en la decisión del presidente la impresionante actuación de Perera hace diez días. Perera tuvo la suerte del campeón, la misma que tiene un equipo que yo me sé, capaz de meter un golazo en tiempo de descuento, después de ir perdiendo todo el partido, desequilibrar la situación y terminar ganando la Champions…Todos los años hay un torero al que se lincha en San Isidro (esta vez ha sido Manzanares) y otro al que se le sube a los altares (este año Perera). Eso sí, el año que viene ya llegará el tío Paco con las rebajas, conozco de sobra a esta plaza, donde he pasado media vida…Con estas dos puertas grandes, Perera se pone por delante de sus compañeros de generación y se incorpora al olimpo del toreo donde están Ponce, Morante y El Juli. Allí no está José Tomás, porque en realidad no está en activo, no es más que un jubilado que de vez en cuando echa una cana al aire. Me alegro mucho por Perera. Por su buen concepto, por su valor, por su entrega, por su poderío, merece estar entre los grandes.

Antonio Ferrera

Poco que comentar sobre Antonio Ferrera y Diego Urdiales. Ferrera se esforzó vanamente en llevar largos y templados a dos toros de poca raza. El primero no terminaba de humillar, y el segundo, en cuanto se sintió podido, se rajó y marchó a la querencia. Urdiales se topó en primer lugar con un inválido. Su segundo fue el mejor del encierro. Tenía como defecto principal que no repetía pero embestía como un buen saltillo, templado y humillado. Urdiales hizo una faena que combinó a partes iguales muletazos de calidad y buen gusto, con otros rápidos y desconfiados. Un trasteo muy desigual. Eso sí, creo que el toro pareció mejor al tendido de lo que era en realidad, porque le costaba mucho repetir. Cuando la faena tuvo más entidad, es cuando Urdiales ganó la cara entre pase y pase, aunque no hubiese ligazón. Urdiales tiene buen trazo, pero nunca le veo verdaderamente asentado ni confiado. Al final todo queda en tablas. Y nada más…
Diego Urdiales

¡Anda! Mañana torea el señor Julián, el vengador justiciero, el que quiere ser Napoleón en el toreo. Viene después de dar una paliza infinita al personal este invierno con todas sus reivindicaciones. Viene después de cargarse la Feria de Sevilla. Más le vale estar muy bien mañana, porque donde tienen que hablar los toreros es en el ruedo.
 Picando por dentro de forma irregular, como en toda la feria


Miguel Ángel Perera

 Miguel Ángel Perera

 Miguel Ángel Perera

 Miguel Ángel Perera

Las mulillas de Tamayo  arrastran al 6º, "Revoltoso"