jueves, 26 de abril de 2012

Ganadería del Marqués de Albaserrada


GANADERÍA “MARQUÉS  DE  ALBASERRADA”, VOLVER A EMPEZAR.
FABRICE TORRITO, UN HOMBRE  ENTREGADO A UNA TAREA:
RECUPERAR LOS “TULIOS”.
(Javier Salamanca)

Un hombre entregado a una tarea, a una afición, a un encaste “Los Tulios”, venido a menos al igual que otros muchos y se repite la historia, tiempos pasados llenos de gloria y un presente negro y oscuro.
Fabrice Torrito, un francés con mas que amor al campo bravo, deja su país donde tenía un buen trabajo y se planta en Andalucía, de finca en finca hasta que acaba en una legendaria ganadería “Marqués de Albaserrada”, “Tulios que casi ya no lo eran cuando él llegó (el Domecq casi se los come).Ahora con él de mayoral y la entera confianza en su trabajo de el actual propietario se ha empeñado en recuperar un encaste del que casi nadie sabe lo que queda.

Dos ejemplares con casi 3 años de edad y comprados a Isaías y Tulio Vázquez, de nombres “Aceitunito” y “Aturdido”, serán de momento los encargados de intentar recuperar el tiempo perdido, poco a poco, sin prisa, Fabrice va soñando con ver sus toros en las plazas importantes, un sueño en el que le acompaña una guapa Cordobesa , de Palma del Río, que es su otro gran amor.

Por ser Frances y de Nimes, alguno le tiene hasta envidia de la mala, yo le admiro y le deseo toda la suerte del mundo, en el término de Gerena (Sevilla) esta la finca “Mirandilla”, allí hay un hombre entregado a una tarea y ojalá pueda y le dejen cumplirla. para que el recuerdo de el indulto de “Laborioso” siga presente.

 Arbol de la Ganadería

 Cuantas reses quedan marcada con este hierro

 Entrada a Mirandilla

 Fabrice y su Señora

 La cabeza de Laborioso

La mirada de un Tulio
 
 Puro Tulio

 Un eral muy bonito

miércoles, 25 de abril de 2012

Los buenos aires de Cerropelado

Esta tarde hemos vuelto a Cerropelado. Expléndida tarde de primavera como del mismo modo el tentadero de las becerras que han pasado su exámen de bravura.

Como es costumbre en esta casa ganadera, el propio ganadero y en esta ocasión el novillero Luís Gerpe han sido los encargados de la tarea campera.

En esta ocasión se han probado unas becerras del semental que muestro en la foto, dando un resultado excelente, todos los presentes una vez vista la becerra por el señor ganadero hemos podido disfrutar y sentirnos toreros por unos instantes.

Una vez más vemos como esta ganadería propiedad de D. Iñigo Garzón en la provincia de Jaén está dando unos resultados extraordinarios.


El padre de las becerras

 Cite del picador

 La becerra fija en el caballo

 Acudiendo al galope y a distancia

 Fija a los bajos del caballo

Empujando

EL GANADERO D. IÑIGO GARZÓN

Citando de largo

Embistiendo con nobleza

 Derechazo

 Rematando de pecho


 Nuevo cite de largo

 Y de nuevo fija a la muleta

 Calidad y nobleza

Rematando la faena

EL NOVILLERO LUIS GERPE

Con la derecha

La becerra humilla, el torero templado
con su primera becerra


Una becerra extraordinaria










La becerra de juego extraordinario
pasó por cinco muletas distintas

EL NOVILLERO MANUEL FUENTES










EL AFICIONADO

En un derechazo

 Fijeza en la becerra

 Hasta el final

 Si bien va por la derecha

 Mejor por la izquierda

 Dedicado a mi amigo Javier

El ganadero toma sus notas

Bajo la sombra de un granado
atento a la lidia con Manuel Fuentes

La terna de una maravillosa tarde

 La hora del pienso

 Dos de los ejemplares de D. Iñigo

Este no es el mio, yo tengo un Dacia
para esto hay que arrimarse

lunes, 23 de abril de 2012

Tribulaciones de un crítico desencantado. Antonio Lorca

Antonio Lorca (2)Cuando esta noche -lunes, 23 de abril- se encienda el  ‘alumbrao’ de la Feria de Abril de Sevilla, nacerá la semana de farolillos en la que tienen cabida los carteles más postineros -siete en total- que se anuncian en la plaza de la Maestranza. 

Cuando ya se han celebrado once festejos -nueve corridas, un espectáculo de rejoneo y una novillada- se impone una parada en el camino para volver la vista atrás, recordar lo vivido, analizar lo escrito y reflexionar sobre el desencanto que tiene atrapado al crítico. 

¿Por qué esta frustración? ¿Por qué esos titulares, un día y otro, que expresan el infortunio de un sentimiento de impotencia, desilusión, desengaño…? ¿Es el crítico un pesimista enfermizo? ¿Es su actitud el fruto de un desgraciado trauma infantil? ¿Está resentido contra la fiesta?

El crítico es, ante todo, un periodista que pretende contar lo que ve, y analizarlo a la luz de lo que sus mayores le han contado, sus lecturas le han enseñado y con su experiencia ha contrastado. Y todo ello, en la firme convicción de que la base de la tauromaquia es un toro poderoso, fiero, bravo, encastado y noble y un torero heroico y artista. Uno y otro son los protagonistas de un espectáculo que solo tiene sentido si es capaz de producir emoción. Y ésta es consustancial a la exigencia. Este es el evangelio; y no hay otro, sean cuales fueren las modas de cada época.
La fiesta vive hoy un momento especialmente crucial para su futuro. El toro bravo es una especie en extinción. La manipulación genética que ejecutan los ganaderos bajo las directrices y la presión constante de las figuras ha conseguido un animal de comportamiento enfermizo, blando de remos, carente de bravura y de casta y de acaramelado temperamento. Una caricatura que produce desazón, fastidio, lástima, aburrimiento y una profunda decepción.
 
Añádasele a la coctelera el fraude imperante en el sector, ante la desidia incomprensible de la autoridad. La impresión comúnmente aceptada es que se ‘afeita’ más que nunca, y ningún presidente hace uso del reglamento para analizar astas sospechosas, ni las vísceras de los animales cuyo extraño comportamiento en el ruedo ofrecen dudas razonables de un posible dopaje.

Once festejos ya se han celebrado en Sevilla y aún no ha salido un toro bravo. Así de cierto y así de triste. Han predominado los anovillados, los inválidos, los mansos y los descastados, y algunos, -los menos- han desarrollado una nobleza cercana a la beatificación; una docilidad perruna que permite que el artista de turno se luzca con su condición estética e innata elegancia.
Que no haya, además, lugar al equívoco: el arte del toreo es posible gracias a la nobleza del toro, pero lo que lo hace grandioso es el toro de poder, encastado y fiero; con trapío, serio, bien armado, vibrante, encastado y codicioso.
 
Dicen los taurinos que el toro artista es el que gusta ahora. No. Esa es la ceniza que han dejado sus corruptelas, y la causa principal de que los aficionados sabios, exigentes y generosos hayan desaparecido.
 
No ha salido un toro bravo en Sevilla; pero si hay algún aficionado, que alguno quedará, estará escondido, en silencio, y si le preguntan dirá que él se limita a tocar el piano en un burdel. La actitud del público que acude a la Maestranza es sencillamente vergonzosa. No es que desconozca las normas mínimas sin las cuales esta fiesta carece de sentido, sino que comete la ordinariez de aplaudir todas las herejías de toros y toreros que imaginarse pueda.
 
¿Qué debe hacer el crítico ante tan crítica situación? Hay quien prefiere cerrar los ojos y subirse al carro del triunfalismo imperante que oculta las enfermedades de la fiesta como si ese fuera el bálsamo para su curación. ¡Ay, dichosa y malvada dictadura de lo políticamente correcto…! ¡Qué buena técnica para granjear amistades, ser invitado a bodas y bautizos y no molestar a toreros, apoderados, empresarios, ganaderos…! Ya se sabe el dicho: ‘Aquello que te da de comer, ni tocarlo’.
 
Creo, por el contrario, que lo que se debe contar es la verdad de lo que se ve; cada cual con su prisma subjetivo; con rigor, conocimiento, valentía y seriedad; sin trauma infantil ni resentimiento. ¡Qué culpa tiene el crítico de que la realidad sea un puro desencanto…!
 
Ojalá esta tarde salga un toro deslumbrante y se encuentre en su camino con un torero eterno. Mientras tanto,… 

‘Escribir es muy serio, y la independencia para contar lo que cada cual entiende por verdad exige muchas renuncias y no poca soledad’. La frase es de un crítico taurino tan eminente como Antonio Díaz Cañabate.
El periodismo, casi siempre, es así de desagradecido
Publicado en http://blogs.elpais.com/toros/

No soy periodista, solo un aficionado que escribe en algunas publicaciones independiente de mi blog. Solamente haré un comentario en este excelente artículo de don Antonio Lorca, al cual me encanta leer.
Con este artículo de don Antonio me he visto identificado al haber tenido muchos problemas y retirada de saludo de parte de los llamados "taurinillos" que cada ciudad tiene, enfrentamientos con algún ganadero e incluso abusos de poder de parte de algún delegado de la Autoridad. Pero todos pueden tener por seguro que seguiré en mi linea. Un saludo a todos ellos.
A don Antonio Lorca, gracias por escribir y defender la Fiesta como él lo hace, si el resto de periodismo y los aficionados fueramos a la plaza de toros a protestar lo que vemos....................