viernes, 29 de abril de 2016

SENTIRSE TORERO


Muchas veces al hablar de cuando he podido disfrutar de una tanda de muletazos conceptuándome como de las personas que se sienten toreros sin haber vestido jamás un “chispeante”, si, es posible, puedes sentirte torero sin serlo, vivir en torero sin serlo, soñar en torero sin serlo y disfrutar toreando sin serlo. Algunos se preguntarán cómo es posible sentir todo lo que estoy diciendo, es muy fácil, lo primero es respetando a ese bello animal que es el toro bravo, conocerlo, amarlo, sentirlo como algo tuyo, llorando de emoción llegado el caso cuando el animal demuestra esa extraña cosa llamada bravura, cuando demuestra ese bello concepto llamado nobleza y sobre todo, cuando como aficionado respetas al torero, ese hombre que se “embute” en ese precioso terno de luces y pasea gallardamente bajo ese sol español camino de barrera para depositar a una bella mujer su capote de paseo y minutos más tarde juguetear con la muerte en una recreación artística, llena de color, convirtiéndola en arte, un arte que resulta efímero y que ya jamás se vuelve a presenciar ni sentir de la misma manera.
He de decir que me encuentro entre los privilegiados de poder tener verdadera amistad con varios de esta clase tan singular de hombres, verdaderos “culpables” de que en muchas ocasiones me haya sentido “torero”; no haré mención de todos porque haría el post demasiado extenso, pero con toda seguridad que cada uno de ellos tendrá su momento.
Hoy quiero hablaros del torero de Cortijos Nuevos Alberto Lamelas. Ayer estuve desarrollando mi verdadera profesión, la de cocinero, comida campera para amigos, tentadero, capea, coloquio, en fin, todo lo que conlleva un buen día de campo en el mejor de los escenarios, una ganadería de reses de lidia.
Al salir por la puerta del cortijo camino de la placita de tientas, escucho mi nombre y al volverme ya que no me percaté de su presencia al encontrarse dentro del coche, era el torero Alberto Lamelas; un abrazo de parte del torero y su peón de confianza Fernando Téllez me hicieron estremecer de alegría, pues hacía tiempo que no veía a Alberto ya que como a otros muchos toreros de la provincia las empresas hacen que no se prodiguen mucho por no decir nada por su tierra. Lo primero fue tener la satisfacción de poder ofrecerle una dulce espuma de limón que había preparado como postre para los invitados y mantener una pequeña charla con ellos.

Ya en la plaza Alberto demostró para mi persona algo que me resulta muy difícil conceptuar, estábamos en un tentadero si, era uno de esos momentos donde el matador está descansando y admirando a los socios de la Peña Taurina Oliva y Oro, invitados de honor en esa tarde y que en ese momento estaban disfrutando de una de las becerras. No era una tarde de toros en Madrid o en Francia donde por cierto va a torear próximamente lidiando una corrida del Cura de Valverde, no; pero quien es aficionado sabe que todos los momentos y esté lo que se esté lidiando en la plaza tiene su importancia; pues Alberto, demostrando la clase de persona que es, me preguntó estando sentado junto a él como otras veces ha hecho, por la salud de mi esposa, la cual lleva camino de trece años con esa atroz enfermedad que es la Esclerosis Múltiple, éstos y muchos otros detalles son motivos que engrandecen a un torero, no solo como torero sino también como persona.
Pero no quedó ahí la cosa, llegado el momento de torear su segunda vaca, Alberto una vez finalizada su labor de tentadero y dado el permiso del señor ganadero, me ofrecieron torear esa res, la verdad, una respetuosa res, con importancia y respeto; como lección dada por otro gran torero de Jaén, respeté el turno para que saliera un joven chaval que en su día intentó ser torero -ya se sabe que en esto del toro son muchos los llamados y muy pocos los elegidos- y una vez acabó unas tandas fue cuando me dirigí a la cara de la respetable vaca para intentar sacar algún muletazo.

He de decir que ha sido la vaca de más cuajo que he toreado en esta casa ganadera, como he dicho una vaca a la cual había que saberle hacer las cosas muy bien, darle su justa distancia y citarla sin dudarle un ápice; las sensaciones fueron “divinas” y todo gracias al torero Alberto Lamelas que bajo su dirección y consejos junto a las del otro torero Fernando Téllez, siempre muy cerca de mi preparado con el capote, hicieron posible a pesar de casi llegar a dudar de quedarme frente el animal y ellos dos animarme, conseguir dar cuatro muletazos ligados y un remate por bajo, que verdaderamente me hicieron sentirme torero, algo que en detrimento del resto de los mortales, es algo que solo en ese sitio se tiene la capacidad de vivirlo y el placer de sentirlo.

Gracias Alberto, gracias Fernando, muchas gracias por vuestra enseñanzas y sobre todo por haber confiado en mí sabiendo que aunque pocas veces, de vez en cuando soy capaz de dar un muletazo, habéis conseguido que con la tarde de ayer me sienta fuerte y mentalizado para el próximo tentadero, siempre os tendré en cuenta maestros.   


DONDE IR DE TOROS ESTE FIN DE SEMANA












jueves, 28 de abril de 2016

ALBERTO LAMELAS EL TOREO CAMPERO DE UN TORERO SERRANO


Seguimos en la Finca Cerropelado donde la tarde del jueves se hizo presente el toreo campero de un torero de la sierra jienense. Alberto Lamelas el torero de Cortijos Nuevos hizo disfrutar a los presentes, haciendo despertar esos ¡oles! que solo suenan en las grandes faenas, esas que llegan de verdad y con fuerza al corazón.
El torero Alberto Lamelas, habitual en los tentaderos de esta casa nos hizo pasar una tarde emotiva donde pudimos presenciar ese toreo con ese sabor distinto que resulta el toreo campero, toreo muy distanciado de lo que es una tarde de toros; aquí es donde el aficionado puede apreciar las distancias a las cuales hay que poner al caballo las becerras para que demuestren su bravura, la habilidad del banderillero de confianza que trae el propio matador para sacar a las reses del caballo y ponerlas de nuevo en suerte donde el ganadero ve conveniente. A continuación el maestro comienza una lidia que nada tiene que ver con las realizadas en las plazas de toros, tras elegir el terreno más apropiado, el torero va afianzando a la vaca para que esta tome los engaños con dulzura y pureza, empezando con muletazos cortos y suaves para poco a poco finalizar exigiéndole y llevándola larga y poder ver su nobleza y bravura si la tiene.







Otra tarde en Cerropelado donde excepto una de las becerras hemos podido disfrutar de unas reses que en esta ocasión dado su trapío han tenido mucha importancia, ha habido que hacerles las cosas muy bien y muy en torero como lo es Alberto Lamelas.





El señor ganadero





Fundamental un buen picador en el tentadero




El torero de plata Frenando Téllez
tirando de la vaca para colocársela al maestro






El banderillero Francisco Tornay

Becerras con cuajo que solo en manos de un maestro han dado como suele ser habitual esa nobleza y dulzura que tienen estas reses criadas en Cerropelado por D. Iñigo Garzón y que tiene una procedencia Núñez del Cuvillo, del cual hablaremos en otro post dada la calidad que dio hace unos días una vaca de larga estirpe en este encaste.
Tarde especial donde la Peña Taurina “Oliva y Oro” de la cual forma parte el hermano del ganadero, D. Javier Garzón, celebraron un día de convivencia; comida al más estilo sabor campero, capea donde los más atrevidos demostraron su dotes toreras y una buena tertulia taurina al final de la jornada, hicieron de una jornada entretenida, interesante y sobre todo de un gran concepto de hermandad entre aficionados taurinos.


Sonia, la ayudante de cocina




 Un exquisito Arroz de conejo 
al mas puro estilo campero











 Angel Hernández, quien fuera Asesor Taurino en la Plaza de Toros de Jaén, picó en el tentadero preparándose para un próximo festival taurino





Bajo una noche estrellada, entre buenos amigos y unas sensaciones extraordinarias se nos echó la noche encima y acabado el tentadero, la Tertulia Taurina de rigor sobre lo acontecido dio paso a un agradable momento entre amigos y buenos aficionados en el lujoso salón campero del cortijo.